El Señor fortalece a su pueblo;
el Señor bendice a su pueblo con la paz.
Salmos 29:11
Es muy típico de la naturaleza humana dar por sentado la paz. Consideramos que es un estado natural, un derecho adquirido. Pensamos que lo anormal es el pleito y la guerra. Creemos que si todos nos ponemos de acuerdo podremos alcanzar la paz, porque ¿No es eso lo que todos queremos?
Nada más alejado de la realidad. La historia nos indica que ha sido mayor el tiempo en que la humanidad se ha visto envuelta en pleitos y luchas que el tiempo en que ha disfrutado la paz. De hecho, por buscar la paz es que se han presentado muchos de los conflictos bélicos que han manchado nuestro pasado.
La palabra de Dios nos aclara que la paz es una bendición de parte de Dios. Esto tiene dos aplicaciones. La primera es que debemos estar sumamente agradecidos con Dios cuando estemos disfrutando la paz, porque por corta que ésta sea, viene de Dios como una bendición.
Segundo, saber que la paz viene de Dios nos ayuda a buscarla en el sitio adecuado, por los medios que Dios nos señala, lo cual nos garantiza el éxito de nuestra búsqueda.
¡Que Dios te bendiga con su paz! ¡Shalom!



