Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta paz,
porque en ti confía.
Confíen en el Señor para siempre,
porque el Señor es una Roca eterna.
Isaías 26:3-4
Andar en los caminos del Señor es garantía de paz. La paz es uno de los aspectos del fruto del Espíritu Santo en la vida del creyente. El que no esté disfrutando de esa paz debe cuestionar si la obra transformadora de Cristo se está llevando a cabo en su vida. Si no es así, ¿cuál aspecto de tu carácter se está colocando como obstáculo para esa transformación?
Jesucristo no nos salvó para que continuásemos siendo los mismos seres imperfectos que hasta ese momentos habíamos sido. Él quiere renovarnos, somos su nueva creación. ¿Que impide ahora que tú estés disfrutando de la paz del Señor?
Al colocar nuestra fe en Dios las inquietudes y angustias desaparecen y la paz tiene todo el lugar para ella. Practica tu fe y la paz llegará por añadidura.




