
Pidamos por la paz de Jerusalén:
«Que vivan en paz los que te aman.
Que haya paz dentro de tus murallas,
seguridad en tus fortalezas.»
Y ahora, por mis hermanos y amigos te digo:
«¡Deseo que tengas paz!»
Por la casa del Señor nuestro Dios
procuraré tu bienestar.
Salmos 122:6-9
La palabra de Dios nos exhorta a estar siempre pidiendo en oración por la paz de Jerusalén. Esto luce algo extraordinario por cuanto Jerusalén en hebreo significa fundación o ciudad de la paz. Todo se aclara al entender que la falta de paz que Jerusalén ha tenido que soportar por cientos de años se debe al pecado de idolatría de quienes les ha tocado vivir en ese lugar y no porque la ciudad esté bajo maldición.
Cuando obedecemos a Dios y oramos por la paz de Jerusalén recibimos la recompensa de la paz en nuestras vidas. No solamente en nuestras vidas sino en las vidas de nuestros familiares y amigos. ¡Que impresionante!
Recuerda incluir a Jerusalén y su paz en tus oraciones. Tendrás paz abundante en tu vida.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.



