Que el Señor te bendiga desde Sión,
y veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
Que vivas para ver a los hijos de tus hijos.
¡Que haya paz en Israel!
Salmos 128:5-6
Orar por la paz de Jerusalén, la ciudad de la paz, como ya hemos visto, es un mandamiento. Pero ésto no significa que para llevarse a cabo se requiera pronunciar adornados discursos con rebuscadas palabras. Eso no es lo que Dios espera de nosotros.
Lo que Dios espera de nosotros es que nos dirijamos a él con corazones sinceros y con nuestras propias y sencillas palabras para solicitarle lo que es justo. Una expresión, aparentemente simple pero llena de buena voluntad como es “¡Que haya paz en Israel!” es lo que Dios espera oir de nosotros diariamente junto al resto de nuestras peticiones.
No te olvides cuando estés hablando con Dios de pedir por la paz de Jerusalén. La bendición de Dios estará presente en tu vida.



